Un niño que se sabe querido, que es feliz en su entorno, que diferencia las limitaciones de su vida y las acepta, es un pequeño pleno que crecerá en un ambiente excelente y será más responsable y consciente de si mismo y cuanto sucede a su alrededor.

¿Por qué un niño feliz es más responsable?

Vamos ahora a enumerar una serie de características que describen a un niño feliz, y cómo estas le hacen ser más responsable de todo cuanto sucede en su vida y a su alrededor:

Un niño feliz tiene mejor carácter: Todo pequeño que vive feliz en su entorno desarrolla un carácter bueno. Esto es muy saludable, puesto que logra que el pequeño interiorice mejor los conceptos de justicia y honestidad.

El buen carácter del niño feliz le confiere varias virtudes: Un pequeño que crece en un mundo feliz aprende virtudes como la honestidad, la templanza, el amor, el sacrificio por los demás, la empatía, la generosidad, la humildad y la capacidad de esforzarse para superar etapas adversas de la vida.

Un niño feliz es más positivo: Todo pequeño feliz, es un niño con una visión de la vida mucho más positiva. Es proactivo e íntegro, y verás antes las soluciones a los problemas que lo mucho que estos le pueden perjudicar. Trabajará muy duro para superar la adversidad y será muy agradecido.

El niño feliz es más receptivo: Además, un niño feliz que tiene una relación sana con sus padres, será más receptivo al amor, al apego emocional, a la comunicación con los demás y a todas las enseñanzas que el pequeño reciba.

Un pequeño feliz aprende más: Como decimos, el niño feliz es más receptivo, y por tanto, más permeable a las enseñanzas y conocimientos. En este sentido, entiende mejor los ejemplos, presta atención cuando se le habla y escucha las diferentes opiniones de sus progenitores, siendo capaz de discernir el bien del mal, sacando sus propias conclusiones.
El niño feliz distingue prioridades: Un niño que vive en un ambiente feliz, aprende a distinguir sus prioridades. Por ejemplo, sabe que el acceso a los juguetes, la tecnología y los premios son un privilegio, nunca un derecho. Entiende el valor de las cosas y lo respeta.

El pequeño tiene conciencia: Un pequeño feliz entiende bien los mensajes, y sabes distinguir entre o bueno y lo malo, pues desarrolla una poderosa conciencia. Y esto es gracias a la educación emocional, que le hace más receptivo y consciente.

El niño feliz sabe cómo desarrollar su vida: Un niño feliz aprende a darle importancia a las prioridades de la vida, como la familia, la amistad, el amor, el altruismo y la solidaridad o los valores y la ética. De esta forma, estará menos desorientado, desarrollará antes su capacidad de discernimiento y evitará caer en conductas de riesgo.

Es evidente que un niño feliz tendrá una existencia más plena y completa. Pero recuerda, jamás lo confundas con el exceso de mimo, libertad sin límites y apego por lo material, pues es un error que crea conductas tiránicas y dependientes. Deja sencillamente que sea él mismo en un ambiente emocional de cariño y comprensión.

Fuente: https://lamenteesmaravillosa.com/